Despoblado de Viana de Duero
Despoblado del municipio de Viana de Duero.
Baniel se ubica a unos cinco km al noreste de Almazán, a unos doscientos metros de la orilla del río Duero, en su margen izquierda. Para llegar hasta él partiendo de Almazán, tomamos la carretera CL-101 en dirección a Gómara. Habiendo recorrido apenas tres km tomamos el cruce a la izquierda de la carretera SO-P-3160, exclusiva para llegar a Baniel, que en poco más de dos km nos deja entre las casas y la iglesia de lo que fuera el pueblo.
Baniel se encuentra curiosamente ubicado entre el río Duero y el Canal de Almazán, en un espacio donde apenas 500 metros separan los dos cauces.
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DATUM |
LATITUD LONGITUD |
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ETRS89 |
41,527855 – 2,491391 |
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ETRS89 |
41º 31´ 40´´ N 2º 29´ 29´´ W |
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UTM 30 |
Coord. X Coord. Y |
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542.431,79 4.597.481,52 |
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Altitud |
948 m. |
Para José Ángel Márquez (1) el origen del nombre de Baniel es un hagiotopónimo y lo argumenta cuando afirma que “El protomártir San Esteban es el titular del templo y el que da origen al nombre del lugar: Sant Estebanielum, como diminutivo (San Estebanillo). Con esta denominación se le conoció hasta prácticamente el siglo XVII. Luego sufrió un apócope, perdiendo la raíz, y quedando la desinencia de Baniel simplemente”.
Añade este autor que “No sabemos la razón que hizo a los repobladores bautizar el pueblo con este hagiotopónimo del diácono protomártir. Acaso nos quiera decir algo como que los colonos que primero se establecieron llegaron de un punto de origen llamado también San Esteban, y por lo tanto su hijuela, el nuevo asentamiento, sería San Esteban el pequeño, San Estebanillo”.
Abundando en este origen cabe señalar que Pascual Madoz (2) en su Diccionario Geográfico de 1850, cita en Almazán la iglesia de “San Esteban, colocada en la parte E. del pueblo más elevada, es muy pequeña, pero de regular construcción, y su frontis parece de la misma fábrica que la muralla…”. Por otra parte Gonzalo Martínez Díez (3) cita la de San Esteban como una de las diez parroquias originarias de Almazán. Teniendo en cuenta a estos dos autores, observamos la posibilidad de que los repobladores de Sant Estebanielum tuvieran alguna relación con la parroquia prácticamente homónima de la Villa de Almazán.
No obstante Rafael García de Diego (4) aporta otra versión sobre el origen del topónimo Baniel, cuando sugiere que se trata de un aragonesismo derivado del nombre propio Baniello, “con pérdida de la o final por la simple acción del dialectismo mozárabe”.
En el entorno de Baniel tenemos varios yacimientos arqueológicos de diversas épocas (5): Calcolítico, Edad del Hierro, Romano… y un despoblado “plenomedieval cristiano” denominado La Magdalena.
El primer documento escrito, según Márquez (o. c.), donde se refleja el topónimo de nuestra localidad se remonta al año 1198, cuando “El obispo de Sigüenza D. Rodrigo, concede a los sacerdotes Pedro de Barca y Pedro Abad, la iglesia y casa de Velacha, puesto que se han criado allí, para que se santifiquen y sirvan a Dios. Les asigna todos los bienes del recinto, entre ellos la viñas que existen en el mismo Velacha y en Sant Estevaniel”.
El lugar aparece documentado en 1353 como “sant estevaniel” con su agregado “crestas” (Los Crespos), cada uno con su iglesia, en una relación de parroquias de la diócesis segontina, arciprestazgo de Almazán, que ofrece fray Toribio Minguella y Arnedo (6).
En el censo de 1528 (Carlos I) figura como Santistebamel y cuenta con 20 vecinos.
Según Márquez (o c.) en el reparto del tributo de la alcabala de 1599, Baniel (entonces Santistebaniel) figura con una población de 14 vecinos.

En el Catastro del Marqués de la Ensenada (1751) el “Lugar de Baniel” cuenta con siete vecinos y medio, ocho casas habitables y cinco arruinadas. Aporta otros datos como que se encuentra dentro de la jurisdicción de la Villa de Almazán y que pertenece al Marqués de Almazán, conde de Altamira, así como que dispone de un Monte Pío fundado por el bachiller Francisco Pérez de Lázaro.
El Diccionario geográfico de Sebastián de Miñano (7) de 1829 ofrece muy pocos datos de Baniel, quizá los más sustantivos son que tiene seis vecinos, 33 habitantes, y que todos ellos son “labradores pobres, y tienen un poco de ganado vacuno y lanar”. De la iglesia dice que es parroquia aneja a la de Santo Domingo de Almazán (8).
En 1850 Pascual Madoz (9) lo describe como lugar con ayuntamiento propio y dice que su caserío está compuesto por “12 casas de tapia, pequeñas y escasas de comodidades, poco separadas unas de otras: hay escuela de instrucción primaria concurrida por 3 ó 4 alumnos bajo la dirección de un maestro, que a la vez es sacristán y secretario de ayuntamiento”. Continúa describiendo en parte la iglesia que está “dedicada a San Esteban, aneja de la de San Miguel de Almazán…; el edificio aunque pequeño es bastante sólido, de piedra sillar y construido a toda costa; tiene tres altares pobres y de escaso mérito”. Termina diciendo que la población cuenta con ocho vecinos, 33 almas.
El Nomenclátor de “El obispado de Sigüenza” de 1886 dice de Baniel que “Es un pueblo sin escuela, con siete vecinos, agregado al municipio de Viana. Su iglesia parroquial, dedicada a San Esteban, es aneja de la de San Miguel de Almazán…”
Curiosamente Gonzalo Martínez Díez (o.c. pág.205), en 1983, incluye Baniel o Santistebaniel en la relación de aldeas habitadas de la Comunidad de Villa y Tierra de Almazán cuando en esas fechas ya hacía unos años, la verdad es que pocos, en los que no vivía nadie en el pueblo. Aporta el dato de la pertenencia del lugar al sexmo de Sierra, que junto con el de Cobertelada eran los dos únicos en los que se dividía la mencionada comunidad de Villa y Tierra.
Esteban Valtueña, en su estudio de 2011 (10), nos ofrece los últimos datos de población de Baniel. Así figuran 40 habitantes en 1880, 32 en 1920, 42 en 1940, 38 en 1960 y ninguno tanto en 1996 como en 2007.
José Ángel Márquez (o. c.), al igual que Faustino Calderón (11), apuntan la fecha de 1975 como la del definitivo despoblamiento de Baniel.
A pesar de que Baniel está despoblado, no se encuentra abandonado ya que en el lugar, si bien se aprecian antiguas viviendas totalmente arruinadas, todavía quedan en pie, aparte de la iglesia, varios edificios bien conservados como alguna casa que desde el exterior aparenta un buen mantenimiento, una nave agrícola y una granja porcina. Especial atención merece un inmueble de buena factura, igualmente bien conservado, que luce en la dovela central del arco adintelado de la puerta de entrada la fecha de 1952, las iniciales P y G, y unas figuras entre las que destacan lo que parecen ser dos bastones pastoriles (cayados o ganchos para el ganado) así como un corazón atravesado por una saeta.
Por los edificios arruinados se puede apreciar la sencillez de los materiales de construcción de los mismos donde se mezclan elementos de mampostería ordinaria, muros de grandes cantos rodados, ladrillo de barro cocido, fábricas de adobe con y sin entramado de madera e incluso tapia de tierra. Pocos de los edificios presentan un primer piso y su disposición en el terreno no parece que haya sido fruto de un urbanismo premeditado
Como ya hemos comentado, la iglesia parroquial de Baniel se encuentra bajo la advocación de San Esteban protomártir, antiguamente Sant Estevaniel.
El edificio consta de nave única con orientación prácticamente canónica, a la que se accede por el lado sur a través de una puerta que presenta un modesto arco de medio punto. Tanto el arco como las jambas presentan sillares bien tallados con los únicos aditamentos estéticos de unas sencillas impostas y un guardapolvo.

El templo está levantado principalmente con mampostería y sillarejo, presentando sillares de mejor labra en esquinas, contrafuertes y cercos de ventanas. En la espadaña, posteriormente transformada en torre, presenta dos huecos (vacíos) para campanas en el lado oeste y tres arcos de ladrillo (no campaniles) en el este. Para acceder a la zona de bandeo de campanas se adosó a la parte sur de la espadaña, en fábrica posterior, una estructura cuadrangular coronada por tejado de piedra bien tallada a cuatro aguas, en forma de chapitel, que acoge una escalera de caracol.

José Ángel Márquez (o.c.) apunta que, adosada al exterior de la fachada meridional de la iglesia, entre la sacristía y la mencionada torre que acoge la escalera de caracol de acceso al campanario, “se configuró una nave-pórtico alineada al sur, que comprendía varios espacios: un trastero, el zaguán de entrada al templo, flanqueado por dos medias columnas sin capitel, y un espacio que debió ser granero de los diezmos y rentas de la iglesia. En época ignorada del siglo XVII o XVIII se aprovechó para elevar encima un piso, destinado a vivienda del sacerdote e incluso escuela en algunos momentos”, recalcando este “en algunos momentos” pues este mismo autor (o. c.) afirma que “Tradicionalmente no hubo escuela en el lugar, y los niños debían subir a la cabeza del municipio, Viana de Duero”.

Aunque esta estancia no ha llegado a nuestros días, sí se aprecian en el lugar en donde estuvo varios vestigios de su presencia, como restos de enfoscado y mechinales para vigas de madera en la pared sur de la iglesia, tanto para el forjado de la planta como para la cubierta a un agua.
Hubo dos campanas en la torre de la iglesia de Baniel que en el año 2020 fueron trasladadas a la nueva parroquia del Espíritu Santo de Las Camaretas, dentro del municipio de Golmayo. Según Márquez (o. c.) una de ellas, la pequeña, dedicada a Santa María, fue fundida por Moisés Díez en 1911 con 83 kg de peso; la segunda, más grande, de 113 kg y consagrada a San Esteban, se fundió en el taller de Pedro de Menezo en 1768.

En la actualidad ambas piezas continúan ejerciendo su misión original aunque sin sus típicas “melenas” de contrapeso para poder bandearlas, puesto que se encuentran fijadas a una estructura metálica y su repique se produce por medio de mecanismos automatizados.
En 1988 fueron renovadas las cubiertas de la nave y de la sacristía, no así la de la torre campanario que se encuentra en un deplorable estado.
Dentro del escaso ajuar litúrgico de la iglesia destaca Márquez (o. c.) el retablo mayor barroco y “un diminuto y sencillo retablillo, coetáneo del mayor, prácticamente una hornacina con su guarnición tallada, y su frontal de guadamecí”.

También se conserva, según nos informa la Enciclopedia del Románico (12) “un único vestigio que podríamos considerar como correspondiente a época románica” siendo este “una sencilla y muy erosionada pila aguabenditera que, invertida, se conserva en la capilla. Es monolítica y tiene forma de columna, de 96 cm de altura y 31 cm de anchura máxima en su base.
La fiestas anuales eran las dedicadas a la Santísima Trinidad en el mes de junio (13), pero fueron retrasadas al último fin de semana de septiembre ante la coincidencia de fechas con las tareas más importantes de la recogida de la cosecha. En la fiesta había misa con procesión, comidas y baile con gaiteros. El segundo día había misa de difuntos y petición de “la gallofa” por parte de los mozos en las casas del pueblo, recolectando diversas viandas como tortas, rosquillas, vino, huevos… con las que organizaban una merienda.
Faustino Calderón (o. c.) apunta que sus antiguos vecinos y descendientes siguen juntándose en una jornada de convivencia el último fin de semana de septiembre.
Baniel pertenecía a la Concordia de la Virgen de Velacha y participaba en la romería -llamada popularmente La Jáñara- que antiguamente se celebraba el jueves después de Pentecostés (Márquez o. c.) habiéndose trasladado la fecha al segundo domingo de julio para facilitar la asistencia. Borjabad hace de anfitrión en el evento puesto que Velacha está en su término municipal. Aparte de los mencionados Baniel, Velacha y Borjabad, son miembros de la Concordia Moñux, Nepas, Nolay, Valdespina y Viana de Duero. La romería desapareció en los sesenta del siglo XX pero fue recuperada dos décadas después.

Por la mañana comienzan los actos con el saludo de los estandartes de los pueblos de la Concordia al pendón de Borjabad, considerado el anfitrión de la fiesta. Se sigue con la celebración de misa en la ermita o al aire libre y procesión, que antiguamente iba precedida por los mozos que acaban ese año el servicio militar y que portaban los estandartes de cada pueblo. La imagen de la Virgen es llevada en andas a hombros de los mayordomos y se subastan los banzos para entrar la imagen al templo, tras lo cual se produce otra subasta en esta ocasión de roscos. Todavía quedaba una tercera subasta: la de “el rollo”. Era este un gran ramo compuesto por multitud de flores, dulces y fruta. Según la tradición, los manjares subastados deben ser comprados por aquellos que pidieron la intercesión de la Virgen ante una necesidad que les fue conseguida. Después de estos actos se come en la pradera. Hay chiringuitos, gaiteros y se termina la jornada con un rosario.
La imagen original de la Virgen de Velacha fue robada por lo que desde hace ya unos años la actual, al terminar la jornada, vuelve a la iglesia de Borjabad.
La electricidad llegó al pueblo en 1956 y de ello da fe la pequeña torre de fábrica que permanece en pie a la entrada de Baniel y que acogía al primitivo transformador eléctrico.
Hubo un personaje curioso en el siglo XVI, indirectamente relacionado con Baniel, llamado Miguel de Antona, natural de Monasterio y vecino de Quintana Redonda, que fue criado de Felipe II dentro del grupo de bufones del rey.
Cuenta Miguel Moreno (14) y completa Jose Ángel Márquez (o. c.) que María Rodríguez, esposa de Miguel de Antona, había nacido en Baniel (15). María “debió realizar funciones piadosas (en Baniel)”, mientras que Miguel “compró una heredad compuesta por 120 medias de sembradura, con casa y era en la granja de La Milana, junto a Baniel, y los amortizó integrándolos en la dotación de la capellanía”.
Un tercer investigador, Francisco Valero Plaza (16), publicó en 2016 un extenso estudio sobre este personaje y su entorno al que remitimos al lector deseoso de profundizar en el tema.
Alberto Arribas con la colaboración de Ángel Lorenzo, Maribel Zapatero, Luis C. Pastor
(1) MÁRQUEZ MUÑOZ, José Ángel (2020): “Baniel”. Revista Arevacon Nº 40. Asociación de Amigos del Museo Numantino, página 49.
(2) MADOZ (1850): Diccionario geográfico-estadístico-histórico. Edición facsímil de los textos relativos a la provincia de Soria. Edita Ámbito ediciones SA y Diputación de Soria, Imprime Gráficas Ortega SA Valladolid, 1993.
(3) MARTÍNEZ DÍEZ, Gonzalo (1983): Las Comunidades de Villa y Tierra de la Extremadura castellana. Editora Nacional, Madrid.
(4) GARCÍA DE DIEGO, Rafael (1959): “Sobre Topónimos Sorianos y su Historia”. Celtiberia nº 18, página 189.
(5) Página web IDECYL (Yacimientos arqueológicos de la Junta de Castilla y León).
(6) MINGUELLA Y ARNEDO, Fray Toribio (1910): Desde principios del siglo XIV hasta comienzos del siglo XVII. Volumen II. Madrid, Imprenta de la «Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos», página 347.
(7) MIÑANO Y BEDOYA, Sebastián (1826-1829): Diccionario geográfico-estadístico de Soria. 1826-1829. Edición de Silvano Andrés de la Morena, Soria Edita, Soria 2004, página 41.
(8) Madoz en su Diccionario Geográfico de 1850 cita la iglesia “de San Miguel y su agregado Sto. Domingo de Silos, está en la plaza, de fábrica morisca, y se asegura fue mezquita…”.
(9) MADOZ (1850): Diccionario geográfico-estadístico-histórico. Edición facsímil de los textos relativos a la provincia de Soria. Edita Ámbito ediciones SA y Diputación de Soria, Imprime Gráficas Ortega SA Valladolid, 1993.
(10) VALTUEÑA JIMÉNEZ, Esteban (Otoño 2008): “Nomenclátor de todas las entidades de población de la provincia de Soria. Censo de Población de los años 1880, 1920, 1940, 1960, 1966 y 2007”, en Revista de Soria, IIª época, nº 62.
(11) FAUSTINO CALDERÓN (2011). http:/ /lospueblosdeshabitados.blogs-pot.com
(12) VV. AA. (2002): Enciclopedia del Románico en Castilla y León. Soria. Volumen III. Aguilar de Campoo, Fundación Santa María la Real.
(13) CALDERÓN, Faustino : http://lospueblosdeshabitados.blogspot.com/search/label/Baniel
(14) MORENO MORENO, Miguel. Biografía curiosa de Soria. Gráficas Sorianas, 1976.
(15) Miguel de Antona era natural de Monasterio, aldea de Calatañazor, y cuenta Márquez que habiéndole conocido Felipe II de forma casual “quedó sorprendido del ingenio, agudeza y donaire del gracioso y lo llamó a su servicio, como criado dentro del grupo de bufones, enanos y locos”.
(16) VALERO PLAZA; Francisco (2016): Miguel de Antona en la Corte de Felipe II. Edita Excma. Diputación Provincial de Soria. Colección: Paisajes, Lugares y Gentes.