Despoblado de San Leonardo de Yagüe
Despoblado de San Leonardo de Yagüe. El hecho de figurar como despoblado, en este caso, no es sinónimo de abandono. A diario hay personas que lo frecuentan para diversas actividades, incrementándose esas visitas en los fines de semana.
También es interesante señalar que hasta 1857 el actual San Leonardo de Yagüe se denominaba San Leonardo de Arganza (1) (2).
Arganza se ubica a poco más de dos km de San Leonardo de Yagüe en dirección suroeste. Para llegar al despoblado desde la localidad pinariega, tomamos la carretera SO-920 en dirección a Casarejos y después de unos 800 m tomamos a la derecha la SO-934 en dirección a Santa María de las Hoyas. Apenas recorridos 1,5 km desde este último cruce ya estamos en Arganza.
| DATUM | LATITUD LONGITUD |
| ETRS89 | 41,81985 -3,087223 |
| ETRS89 | 41º 49´ 11´´ N 3º 05´ 14´´ W |
| UTM 30 | Coord. X Coord. Y |
| 492.756,06 4.629.778,86 | |
| Altitud | 1.026 m. |
Arganceños
El topónimo puede indicar una posible repoblación pues abunda en tierras asturianas y leonesas, lugares desde donde se iniciará la Reconquista. Según Ramón Menéndez Pidal, Arganza está formado a partir de unos sufijos ligures e ilirios. Para Carmelo Rubio De la Iglesia (3), el topónimo es de origen céltico y lo relaciona con el prefijo prerromano arg– que significa brillante, metal brillante o plata.
Coincide Rubio De la Iglesia con la explicación que da Teodoro De Miguel De Miguel (4) para quien Arganza tiene un origen céltico con significado de “brillante-metal brillante-plata”.
Francisco García Berlanga (5) relaciona el topónimo con la lengua vasca.
Carmelo Rubio De la Iglesia (o. c. página 15) afirma que esta población es la Argantia romana, así documentada a principios del siglo VIII, y que pudo tener su origen como núcleo urbano o consecuencia de la despoblación del Castro del Arenal (6), “allá por el siglo I a. C.” Basa su argumentación en el parecido fonético de ambos nombres y en la presencia de piedras de mármol en jambas y dinteles de las viejas casas de Arganza, que supone reutilizadas de construcciones romanas.
Esta hipótesis (desechada por casi todos los historiadores por poco probable) implicaría también que esta Arganza soriana sea la misma citada en la Primera Crónica General de España y que fue invadida por el rey astur Alfonso I en el año 754.
Pedro Luis Huerta (7) sostiene que “la repoblación definitiva de esa gran zona comprendida en el arco que forma el Duero (entre San Esteban de Gormaz-Osma y el valle del Ucero) no tendría lugar hasta el último cuarto del siglo XI, durante el reinado de Alfonso VI”.
Este autor dice que “La primera referencia documental (de Arganza) data de 1088, momento en que se delimitó la línea divisoria entre las diócesis de Osma y Oca-Burgos: Visum est saniori sic determinare parochias eorum, ut a fine Canatanazor et de Muriello et Arganza… Este límite fue objeto de interpretaciones posteriores, lo que motivó que en 1108 el papa Pascual II atribuyera estas tres parroquias a la diócesis de Burgos y más tarde, en 1136, otra decisión impuesta en este caso del cardenal Guido, devolvía estos lugares a la de Osma”.
Añade el investigador que “En 1173 Alfonso VIII hizo entrega al hospital de San Leonardo y a los hermanos Sancho y Domingo Pardo que lo regentaban, de la villa de Arganza con sus montes, pastos, riberas, molinos, tierras de cultivo y sin cultivar y con todos sus términos y pertenencias”. “El 23 de agosto de 1213 Alfonso VIII realizó una permuta con el monasterio de San Pedro de Arlanza mediante la cual San Leonardo y otras dieciséis localidades, entre las que se encontraba Arganza, pasaron a manos del cenobio burgalés a cambio de otras heredades. En 1254 Alfonso X se dirigía a los habitantes de las villas objeto del cambio para ratificar su pertenencia al abad de Arlanza. En el caso de Arganza esta dependencia se mantuvo hasta 1563, año en el que junto a San Leonardo y Vadillo fue vendida a don Juan Manrique de Lara”.
Llegados a este punto, antes de “salir de la Edad Media”, hay que hacer obligada referencia al trabajo de investigación efectuado por Teodoro De Miguel De Miguel (o.c.) en donde nos ofrece una ingente cantidad de datos, algunos de ellos sorprendentes, en relación al despoblado de Arganza y sus vicisitudes históricas.

En el ánimo de no abrumar al lector con el texto de Teodoro De Miguel y ofrecer un relato sintético, a la vez que fidedigno, de la evolución que propone este autor del despoblado que nos ocupa, ofrecemos los siguientes datos, sacados de su obra:
A partir de ahora, cuando hablamos de Arganza nos referimos, exclusivamente, al segundo Arganza, es decir a la antigua Santa María de los Gascones que, como despoblado, nos ocupa en este trabajo.
Teodoro de Miguel (o.c. pg. 86) trascribe el padrón de 1555 de la villa de San Leonardo y sus aldeas (Arganza, Casarejos, Badillo y Naval heno) atribuyendo a Arganza 15 vecinos, 4 no vecinos, 3 viudas y 6 menores (9).
Este mismo autor (o.c. capítulo V, pg. 81 y siguientes) nos dice que en 1568 Juan Manrique de Lara efectúa la compra del señorío de San Leonardo (y otras villas), que hasta entonces habían pertenecido al monasterio de San Pedro de Arlanza para establecer un mayorazgo. Pero el caso es que quien vende no es el mencionado monasterio sino Felipe II, ya que su padre Carlos I, en 1551, había conseguido una bula papal de Julio III para poder enajenar de las órdenes religiosas “… vasallos y castillos y fortalezas y jurisdicciones y otras cosas a ellas anejas… que tengan en estos reinos hasta en cuantía de 500.000 ducados para ayuda a la guerra contra los infieles… dándoles cierta recompensa”.
De este modo es en este año de 1568 cuando se produce el cambio de señorío abacial a señorío solariego.
En el Catastro del Marqués de la Ensenada (1752) Arganza aparece, dentro de la “ficha” de San Leonardo, como “barrio” y como “arrabal” del propio San Leonardo. En este Catastro se atribuyen a Arganza “27 vecinos y 5 habitantes”. Ambas localidades, San Leonardo y Arganza, pertenecen en esta fecha al señorío del Duque de Veragua (10) (11).
Según Teodoro De Miguel (o.c. pg. 143), en 1777 Arganza contaba con 31 vecinos.
Divina Aparicio de Andrés (12) apunta que Arganza, en el Censo de Floridablanca de 1787, sigue perteneciendo al señorío secular del Duque de Veragua.
Sebastián Miñano (13) en 1829, dice que Arganza tenía 47 vecinos, 146 habitantes.
Por su parte Manuel Blasco en su Nomenclátor de 1880 (14) apunta que “el número de habitantes se aproxima a 400”, la misma cifra (y prácticamente el mismo texto) que ofrece en el de 1909 (15).
Pascual Madoz (16) en 1850, apunta 24 vecinos, 98 almas y señala que “el terreno participa de monte y llano, siendo abundante de aguas; en la parte inculta se crían robles, encinas, enebros, muchos y escelentes pinos, con estensos prados de pastos naturales y yerbas medicinales: en algunos puntos hay trozos de canteras y jaspe que utilizan los moradores para hacer sus casas: PROD.: trigo, centeno, cebada, avena, lino, cáñamo, patatas, garbanzos, guijas, alverjones, hortaliza y algunas frutas: cría ganado lanar, cabrío, caballar, vacuno y de cerda. Su IND. Consiste en tejidos de lino ordinario, hornos de cal, fábrica de tejas y carboneras; y el comercio en la exportación de maderas de pino muy estimadas en el país”.
Esteban Valtueña (17) aporta los siguientes datos poblacionales: 350 habitantes en 1880, 98 en 1920, 166 en 1940, 109 en 1960, 12 en 1996 y 6 en 2007.
A partir del año 2008 Arganza figura con cero habitantes en los censos del Instituto Nacional de Estadística.
Al constituirse la zona que nos ocupa como señorío eclesiástico, primero, y laico después, nunca fue Comunidad de Villa y Tierra. Sí se constituyó, sin embargo, el Concejo de San Leonardo junto con Arganza, Casarejos, Vadillo y Navaleno.
Escribe Teodoro De Miguel (o.c. pg. 224) que “Desde tiempo inmemorial, la villa de San Leonardo y los lugares de Arganza, Casarejos, Vadillo y Navaleno estuvieron enclavados en la provincia de Burgos, perteneciendo al partido judicial de la villa de Aranda de Duero. Según una orden del Consejo de Hacienda, a partir de primeros de enero de 1802, todas las villas y lugares reagrupados tendrán que pasar a depender administrativamente de la capital de provincia que más cerca se encuentre a su población”. Desde entonces, con alguna reclamación de los afectados de por medio, las poblaciones del Concejo pasaron a depender de la provincia de Soria.
En lo alto del pueblo, recostada en una terraza artificial, se encuentra la pequeña iglesia y un poco más arriba, apenas a cincuenta metros, su cuidado cementerio. Sorprende gratamente el buen estado de conservación del edificio en medio de tantos muros derruidos.
Se trata de un pequeño y humilde templo originariamente de estilo románico aunque muy transformado. La obra presenta una planta rectangular y está levantada en mampostería ordinaria con sillares en las esquinas y en los encintados de los vanos. En el exterior, en la parte sur, se aprecian los arcos, embutidos en el muro, de lo que fuera una galería porticada. Esta galería quedó suprimida al añadir su espacio a lo que actualmente es la nave interior.
Según Pedro Luis Huerta (o.c. pg. 193) “El edificio actual es una construcción posmedieval realizada en mampostería que consta de tres naves rematadas en testeros rectos y separadas por pilares prismáticos. Se cubren con techumbres de madera, salvo en las capillas laterales que lo hacen con bóveda de crucería en el lado del evangelio y de lunetos en el de la epístola. Del viejo templo románico solo se ha conservado la portada occidental y el pórtico meridional convenientemente tapiado para ser reutilizado como muro de cierre”.
“La primera (la portada occidental) ocupa una extraña y descentrada disposición en el hastial de poniente, lo que prueba que no fue esa su ubicación original. Es posible que fuera la primitiva puerta de acceso al templo románico y que, como es habitual, se abriese en el muro sur. Al cegarse la galería meridional y destruirse los muros de la anterior iglesia para hacer la actual, se trasladó a la posición que ocupa hoy. Consta de arco de medio y una arquivolta lisa soportada por una pareja de columnillas provistas de basas formadas por plinto decorado…, remata la portada un guardapolvos de punta de diamante acompañado de una pequeña cenefa…”
“El muro sur de la iglesia lo forma la antigua galería románica, actualmente cegada. Consta de nueve arcos de medio punto soportados por pares de columnas dispuestas sobre alto pódium y provista de capiteles dobles, visibles solo en sus caras laterales”.
El autor data los capiteles figurados de la galería hacia los últimos años del siglo XII y comienzos del XIII y añade que “En palabras de Gaya Nuño (18) la iglesia de Arganza tiene la importancia de señalar el camino que hacia el noroeste de Burgos y el suroeste de Logroño tomó la galería porticada en el siglo XII, muy avanzado, tiempo a que pertenecerán estos restos”. También señala que “Nos hallaríamos así ante el ejemplar más septentrional de las galerías porticadas sorianas”.
Igualmente anota la singularidad (o.c. página 195) de que el acceso al pórtico “Estaba formado por dos arcos separados por una columna central y sustentados en los extremos por haces de cuatro columnas. No conocemos otro ejemplar en el que se haya recurrido a idéntica fórmula. Solo hemos podido constatar un esquema similar en los accesos laterales de las galerías de las dos iglesias de San Esteban de Gormaz”.
En la parte más oriental de la nave, antes del presbiterio, aparecen dos templetes laterales que nos recuerdan los de la iglesia de San Juan de Duero en Soria y que no se citan en los anteriores publicaciones aunque figuran expresamente en el plano de la iglesia del estudio de Pedro Luis Huerta (o.c. pg. 192).
Elena Heras Fernández (19) recoge el estudio de tres estelas funerarias que se guardan en el patio de las escuelas de San Leonardo de Yagüe. Una de ella procedente de Arganza, de fecha entre los siglos XII y XIII.
Carlos de la Casa y Manuela Domenech (20) informan de la existencia de cuatro estelas funerarias procedentes de la iglesia de Arganza que se guardan en el museo parroquial de San Leonardo de Yagüe y de otra más en el cementerio. En cuanto a la cronología afirman los autores “con escasa posibilidad de error, que corresponden de forma clara a las centurias del XII-XIII”.
En el muro de poniente se alza la espadaña de dos vanos en la que se alojan dos campanas y en el lado meridional, en una pequeña ampliación adosada a la propia espadaña, otras dos. Siguiendo el estudio de José Ignacio Palacios Sanz, Juan José García y Francisco Sánchez (21) sabemos que la campana del vano izquierdo está dedicada a San Juan y se fundió en 1710, la del vano derecho se hizo en 1926 en la fundición de Eduardo Portilla y está dedicada a San José y Santa Bárbara. En el lateral meridional de la torre se alojan otros dos ejemplares, la del lado derecho es una pequeña campana fundida hacia el año 1400, y la del izquierdo, de 1927, también está fundida en el taller de Eduardo Portilla y dedicada a San José.
En el interior de la iglesia, además de los retablos de raigambre barroca, se han descubierto restos de pinturas murales, posiblemente de esa misma época, si bien en la capilla del Evangelio y en los arcos de crucería aparece una decoración de cabezas de dragón con fauces llameantes, al estilo de las que vemos en la sala capitular de la catedral oxomense y el arco triunfal de Nuestra Señora de la Asunción de Castillejo de Robledo. También en el interior se custodia una pila bautismal de cuerpo monolítico, lo que puede ser resto de un reloj solar inacabado y tres estelas discoideas de tipología antropomorfa, con decoración en bajo relieve y relativamente bien conservadas.
El caserío de Arganza estaba formado por dos pequeños núcleos de viviendas separados por el río homónimo, Arganza, que se cruzaba por un puente tradicional confeccionado en madera hasta que en el siglo XX se sustituyó por uno de hormigón. Muchos de los inmuebles se encuentran en ruinas mientras que otros se mantienen como vivienda, segundas viviendas, leñeras y majadas. También se aprecia alguna construcción, ya arruinada, para uso industrial como serrería.
Las casas tradicionales estaban confeccionadas con mampostería ordinaria y presentaban, generalmente, planta y piso. En algún caso se aprecia el modelo pinariego en el que la planta baja se confecciona con mampostería aparejada con barro, mientras que el primer piso lo hace con entramado de madera y cerramiento de adobes. En todo caso los aleros son muy pronunciados.
Pascual Madoz (o. c.) apunta que en 1850 había 38 casas de mediana construcción, casa municipal, una taberna y una escuela.
Se conservan, sin dar servicio, dos fuentes modernas que se abastecían mediante tuberías de una tradicional (que no hemos localizado) en la falda del inmediato cerro de San Cristóbal o El Carrascal.

Las fiestas patronales en honor de San Juan se celebraban el día 29 de agosto, pero desde ya hace unos años se celebran el segundo sábado de agosto. Ese día los habitantes de San Leonardo acuden a misa mayor y a la procesión con imagen del titular, estandartes y pendones, mientras se bandean las campanas. Tradicionalmente por la tarde se jugaba a los bolos y a la tuta en las eras, terminando con una caldereta popular ofrecida por el ayuntamiento de San Leonardo. Todos los actos estaban amenizados por gaiteros.
Aunque no sean integrantes de la Concordia de San Bartolomé y de la Virgen de la Salud, el día 24 de agosto acuden en romería a la ermita de San Bartolomé en Ucero. Hay misa, procesión con subasta de banzos y comida de hermandad.
Dice Teófilo Portillo Capilla (22) que en el siglo XVIII la parroquia fue sede de las cofradías de San Juan Bautista y de San Sebastián.
Hay tradición de que en el pueblo existieron dos ermitas. En todo caso en las inmediaciones de Arganza tenemos los restos de la ermita de San Cristóbal en la cima del cerro homónimo al sureste del pueblo y la ermita de la Virgen de la Vega, a la que acuden en romería, desde 1821, vecinos de San Leonardo y descendientes de los de Arganza.
Esta romería a la ermita de la Virgen de la Vega es, según refiere Teodoro De Miguel (o.c. pp. 230 y sig.) el resultado de la Concordia acordada tras el denominado “Suceso de Arganza” ocurrido en 1821, en donde a raíz de unos huertos “concedidos sin licencia” en Arganza, se produjo una espiral de violencia entre los vecinos de este pueblo y los de San Leonardo.
A cuenta de que no llegó la sangre al río y “En agradecimiento a los favores recibidos de la Santísima Virgen por haberles librado de las desgracias que les hubieran causado las gentes de San Leonardo”, el concejo de Arganza reunido, acordó crear el voto de “guardar todos los años este día (28 de diciembre, día de los Santos Inocentes) no trabajando a no ser por una grave necesidad, la que harán el Señor Cura y el Juez quienes podrán dispensarla”. Añade Teodoro de Miguel que “A partir de la mencionada fecha, los pendones de Arganza y San Leonardo, volvieron a salir juntos en la procesión de la festividad de San Marcos que anualmente se celebra el 25 de abril en la ermita de la Virgen de la Vega, entrechocándose entre ellos, como muestra de concordia y fraternidad pactada entre ambos pueblos”.
El sector económico de esta zona, aparte de la agricultura y la ganadería, ha estado ligado desde tiempo inmemorial a la explotación del pinar y a la carretería. No nos resistimos a reproducir el texto de Pascual Madoz (o.c.) cuando describe las diferentes actividades económicas: “el terreno (de Arganza) participa de monte y llano siendo abundante de aguas; en la parte inculta se crían robles, encinas, enebros, muchos y excelentes pinos, con estensos prados de pastos naturales y yerbas medicinales: en algunos puntos hay trozos de canteras y jaspe que utilizan los moradores para hacer sus casas. Producción: trigo, centeno, cebada, avena, lino, cáñamo, patatas, garbanzos, guijas, alverjones, hortaliza y algunas frutas: cría ganado lanar, cabrío. Caballar, vacuno y de cerda. Su industria consiste en tejidos de lienzo ordinario, hornos de cal, fábrica de tejas y carboneras; y el comercio en la exportación de maderas de pino muy estimadas en el país”.
También apunta este autor la existencia de cinco molinos harineros, varias sierras (algunas en los mismos molinos) y un batán.
Alberto Arribas con la colaboración de Ángel Lorenzo, Maribel Zapatero, Luis C. Pastor
(1) Página web “Variaciones de los municipios de España desde 1842”. Gobierno de España. Ministerio de Administraciones Públicas. Secretaría General Técnica, página 301.
(2) Desde 1857 hasta 1952 la población pasa a denominarse únicamente San Leonardo y a partir de la segunda fecha, con motivo del fallecimiento del general Juan Yagüe Blanco, el pueblo pasa a denominarse San Leonardo de Yagüe.
(3) RUBIO DE LA IGLESIA, Carmelo (1996). San Leonardo de Yagüe: Historia y Cultura. Imp. Talleres Editoriales Cometa, S.A. Zaragoza, página 50.
(4) DE MIGUEL DE MIGUEL, Teodoro (2015): Historia del concejo de Arganza/San Leonardio, Casarejos, Badillo y Nabaleno. Edita Ayuntamiento de San Leonardo de Yagüe (Soria).
(5) GARCÍA BERLANGA, Francisco (1992): Cultura iberoeuskérica. El euskera fue la lengua primitiva de España. Edición del propio autor, página 68.
(6) El Castro del Arenal se encuentra en la cima del cerro Milano, entre el cerro San Cristóbal y el pueblo de San Leonardo.
(7) HUERTA HUERTA, Pedro Luis (2002): Enciclopedia del Románico de Castilla y León. Soria. Volumen I, página 191.
(8) Según Teodoro De Miguel esta población tuvo diferentes denominaciones hasta llegar a la definitiva: Villa Fenicularis, Villa Henar, Santa María de los Gascones y, finalmente, Arganza (o.c. pg. 52).
(9) Entendemos que esos cinco menores no están amparados por una familia “habitual” pues se señalan uno como “hijo de viuda”, de otros dos se dice que “es su tutor su madre e está casada segunda vez”, de una chica “es su tutor Francisco Bicente” (posiblemente viudo), otro es “hijo de Juan de Vinuesa, anda a soldada y está ausente” y solo el ultimo menor carece de anotación).
(10) El señorío creado por Juan Manrique de Lara en 1563 se convierte en Marquesado de San Leonardo en 1649 y, por esas cosas de las herencias nobiliarias, acaba incluido dentro de las “posesiones” del Duque de Veragua al que hace alusión el Catastro del Marqués de la Ensenada. No hay que confundir este Marquesado de San Leonardo con el Marquesado de San Leonardo de Yagüe concedido por Francisco Franco en 1952 a Juan Yagüe Blanco, capitán General del Ejército de Tierra, nacido en San Leonardo. Este título fue suprimido en 2022.
(11) Según el propio Catastro el territorio del Concejo de San Leonardo y sus aldeas era comunal e indivisible, perteneciendo a los vecinos “hombres buenos de la villa de San Leonardo y los lugares de Arganza, Casarejos, Badillo y Nabaleno”.
(12) APARICIO DE ANDRÉS, Divina (2005): “Señoríos sorianos según el Censo de Floridablanca”. Revista de Soria IIª época, nº 48, página 39.
(13) MIÑANO Y BEDOYA. Sebastián (1826-1829): Diccionario geográfico-estadístico de Soria. Edita Asociación Cultural “Soria Edita”, 2004.
(14) BLASCO JIMÉNEZ, Manuel (1880): Nomenclátor histórico, geográfico, estadístico y descriptivo de la provincia de Soria, 1ª edición, Soria. Imprenta y Librería de la Infancia.
(15) BLASCO JIMÉNEZ, Manuel (1909): Nomenclátor histórico, geográfico, estadístico y descriptivo de la provincia de Soria. IIª edición, Soria. Ed. Tipografía de Pascual P. Rioja.
(16) MADOZ, Pascual (1846-50): Diccionario geográfico-estadístico-histórico. Edición facsímil de los textos relativos a la provincia de Soria. Edita Ámbito ediciones SA y Diputación de Soria, 1993. Imprime Gráficas Ortega SA Valladolid.
(17) VALTUEÑA JIMÉNEZ, Esteban (Otoño 2008): “Nomenclátor de todas las entidades de población de la provincia de Soria. Censo de Población de los años 1880, 1920, 1940, 1960, 1966 y 2007”. Revista de Soria IIª época, nº 62, página 49.
(18) GAYA NUÑO, Juan Antonio (1946): El románico en la provincia de Soria. Consejo Superior de Investigaciones Científicas, página 63.
(19) Actas del Vº Congreso Internacional de Estelas funerarias (Soria, 28 de abril al 1 de mayo de 1993). HERAS FERNÁNDEZ, Elena. Estelas medievales de la provincia de Soria III. Volumen II. Edición de Carlos de la Casa y Excma. Diputación Provincial de Soria, Soria, 1994, páginas 572 y 573.
(20) DE LA CASA, Carlos y DOMENECH, Manuela (2016): “Estelas funerarias medievales en el museo parroquial de San Leonardo de Yagüe (Soria)”. Revista de Soria nº 92, página 27.
(21) GARCÍA, Juan José; PALACIOS SANZ, José Ignacio y SÁNCHEZ, Francisco (2007): Inventario de las campanas de Soria. Junta de Castilla y León. https://campaners.com/php/campanar.php?numer=3587 (consultada el 16/09/2014)
(22) PORTILLO CAPILLA, Teófilo (1985): Instituciones del Obispado de Osma-Soria. Edita Obra cultural de la Caja de Ahorros de la provincia de Soria, página 265.